Hay veces en las que tienes una oportunidad, o varias, pero por miedo u otro sentimientos las dejas pasar. Con el tiempo, uno se va dando cuenta de la magnitud de sus decisiones, y ahí es cuando se pretende regresar, entonces lo haces, sin más, solo vas hacia aquella puerta que algún día estuvo abierta.
Por alguna razón aun lo está, con la misma grandeza de antes te sigue esperando. Y el único motivo es porque se mantuvo abierta todo el tiempo de tu ausencia, con la esperanza de que algún día volvieras.
Las personas, oportunidades, y de más, que pudieron esperar hasta que decidieras volver, son escasas. Este no es el caso, lo fue, en algún tiempo.
Hay veces en las que se llega a perder la cuenta de las veces en las que se vieron regresar e irse a la misma persona, con las mismas palabras hirientes, y por supuesto, los mismos estupidos argumentos de siempre. Entonces, uno se cansa, como cualquiera, y la puerta es cerrada para siempre.
Pero siempre existiran brechas, o algun minusculo espacio por el que, tramposamente, se pueda tratar de volver.
Por alguna razón aun lo está, con la misma grandeza de antes te sigue esperando. Y el único motivo es porque se mantuvo abierta todo el tiempo de tu ausencia, con la esperanza de que algún día volvieras.
Las personas, oportunidades, y de más, que pudieron esperar hasta que decidieras volver, son escasas. Este no es el caso, lo fue, en algún tiempo.
Hay veces en las que se llega a perder la cuenta de las veces en las que se vieron regresar e irse a la misma persona, con las mismas palabras hirientes, y por supuesto, los mismos estupidos argumentos de siempre. Entonces, uno se cansa, como cualquiera, y la puerta es cerrada para siempre.
Pero siempre existiran brechas, o algun minusculo espacio por el que, tramposamente, se pueda tratar de volver.